Sobre los buitres que franquearon la mansión de la baronesa

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Sobre los buitres que franquearon la mansión de la baronesa

Mensaje por Juno Natsugane el Lun Oct 03, 2011 7:11 pm

Hola...

Sólo tenía ganas de colgar un escrito pequeño a manera de postludio del primer capítulo de algo llamado el Endriago. Antes que ocurrieran los hechos relatados al pie, ya se han aclarado conceptos tales como Asradi o Fée (que son brevemente mencionados ahí abajo), y además, en los capítulos anteriores, se ha narrado que un brujo llamado Silvannus de las Sierpes envío una carta con uno de sus cuervos para advertirle a alguien sobre cierto mal.

Las lineas que están ocultas revelan que el mencionado cuervo fue derribado por un par de soldados que después de escapar de la guerra anduvieron cazando aves para cocinar. Cosa de todos los días.


Spoiler:
5. Sobre los buitres que franquearon la mansión de la baronesa…

La banda perseguía el hedor a carroña. A ciento veinte leguas al sur y casi doscientas al este había caído del cielo un pedazo de carne cubierta con plumas. Era algo así como un mirlo, como una paloma gorda o un grajo. En los terrenos fríos en época de ventisca era complejo distinguir un ave de otra, lo cierto es que había sido derribada por un par de pistoleros con ojo de lince que huían despavoridos de la guerra. Buscaban carne que llevarse a la boca; la oportunidad se les presentó cuando divisaron una banda de cuervos que volaba desde las tierras del sur. Dispararon, erraron, volvieron a errar. No dieron en el blanco sino hasta el sétimo u octavo intento. Un cuervo sin vida descendió como una piedra y reventó al impactar en la nieve.

–¡Rápido! ¡A por él, Betino, que por aquí abundan los cánidos!

Betino corrió detrás de las huellas de su compañero de armas. Creían que darían con el cadáver del cuervo; después de arrancarle las plumas, seguro lo asarían y sazonarían con las especias de Răhad Shalen que guardaban en la alforja, o lo dejarían allí sobre la nieve, como cebo para cazar una presa que pueda calmar los estertores de sus tripas. Cuando encontraron el cadáver no quedaba gran cosa: una masa con las patas reventadas, y la carta que un brujo le amarró y firmó con el nombre de Silvannus de las Sierpes, fue consumida por la maldición de la pólvora antes que la ventisca la arrebatara. Cuanto menos los intentaron los espíritus del frío, alguna clase de Fée o de Asradi que juguetea en los bosques gélidos de oriente. Con suerte, Betino y su compañero encontrarían más aves para cazar, pues el hedor de la guerra las atraía.

Por cierto... aún sigo investigando si la palabra franquear puede usarse para seres que vuelan. Cualqueir ayuda es bienvenida. ^^

Juno Natsugane
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